Oración para el Viernes 2 de agosto del 2019.


Realiza esta oración todas las mañanas al despertar, ora con mucha fe y amor, para que tengas un hermoso contacto con nuestro padre celestial y todas las mañanas sientas su poder divino, y tu vida siempre este en una estrecha relación con Dios, nuestro padre es un ser supremo maravilloso que vive en nosotros, aférrate a su espíritu que nunca te desamparara.

Oh Señor padre celestial, que estás más allá de nuestro entendimiento, en tu palabra, la luz salió de las tinieblas, en tu misericordia, nos has dado descanso durante el sueño nocturno, y nos has levantado para glorificar tu bondad y para ofrecerte nuestra súplica.

Ahora, en tu tierno amor, acepta que te adoremos y te doy gracias de todo corazón, concédeme todas mis peticiones si ellas conducen a la salvación, dame la gracia de manifestar que soy hijo de luz y del día, y herederos de tu eterna recompensa.

Dios amado, derrama tu gran misericordia, para que nosotros estemos salvo en cuerpo y en alma, podamos perseverar infaliblemente, y que, en nuestra confianza, podamos alabar tu grandioso y bendito nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo, siempre, ahora y para siempre.

En la prosperidad de tus misericordias, amado Dios, recuerda a todo tu pueblo, todos los presentes que rezan con nosotros, todos nuestros hermanos en la tierra, en el mar o en el aire, en todo lugar de tu dominio, que invocan tu amor por la humanidad.

En este día quiero recibir prudentemente, quiero entender que lo que tú me das hoy, se lo entregas igualmente a todos tus hijos, que la abundancia que gozas ahora lo gozamos todos por igual, por eso quiero abrirme a recibir y aceptar que soy el hijo de un padre rico que me regalo continuamente todas sus riquezas.

En el nombre del Señor Jesucristo comenzaré este día, te agradezco Señor por cuidar de mí durante la noche, haré todo lo posible para que todas mis acciones del día te honren a Ti y a Tu Voluntad.

Ora todas las mañanas, para que nutras cada día tu ser de los mejores deseos y bendiciones, es el comienzo de comenzar con la mayor disposición y tengas un día exitoso y productivo porque te has encomendado al señor. Amén.